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Albert Oehlen, Abstract Painting. Image: www.artwelove.com

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I’ve wanted to be an artist since my late teens and haven’t changed my mind since. But before that, like so many teenagers, I wanted to be in a rock band, a punk rock band of some description as that is what we considered to be most radical at the time. So my friend Marcus and I got hold of second hand bashed about acoustic guitars and began to go to guitar lessons together once a week. While I was still struggling to tune the damn thing and play the chords to ‘Twist and Shout’, my friend had already fascinated the teacher by improvising blues and jazz and would play the chords for any song you asked from him within seconds. Marcus Nand moved to Los Angeles and went on to be a successful world-class guitarist, playing in bands like Freak of Nature and Ziroq and performing unsurpassably in a range that goes from headbanging hard rock to flamenco.

Discouraged by my comparative clumsiness, in a natural manner I have never quite understood, my dreams of Fender Telecasters and kicking amplifiers like Pete Townshend began to give way to new dreams of lofty studios and enormous canvases on the floor that would be in the same punk spirit. As I saw it, painting was something that older people did and liked, very uncool, but I would make it my mission to bring punk rock into painting.

Some years later, now an art student, whilst flicking through a certain New York based art magazine, I came across images of the paintings of German artist Albert Oehlen, and suddenly all these dreams came back. There it was: punk rock on canvas!

I was familiar with German Neoexpressionists like Baselitz and Penk, and American ‘bad painters’ like David Salle and Julian Schnabel, but this Albert Oehlen was really something else; there is no visible trace of classical Expressionism in his work, only absolute contempt and disrespect for everything that painting stands for. Oehlen’s abstract paintings -his work had been more figurative until the end of the eighties- oozes exactly the same essence as the music of The Clash and The Sex Pistols, an achievement he obtains by using all, and I mean ALL at the same time and on the same piece of canvas, of painting’s components – colour, composition, depth… – not caring about how they have been used before, and transmitting a message to the viewer that reads “anyone can do this but only I do”.

Oehlen also produces strange computer generated images which funnily enough give the sense of being the understructures of his mad painted abstractions, only the abstractions give the sense of not having any structure. The skeleton of a boneless creature.

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Albert Oehlen, computer generated image. Image: www.contemporaryartdaily.com

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He querido ser artista desde algo antes de los veinte años y no he cambiado de idea desde entonces. Pero antes de eso, como tantos adolescentes, quería estar en un grupo de rock, algún tipo de grupo punk ya que eso era lo que considerábamos lo más radical entonces. Así que mi amigo Marcus y yo nos hicimos con guitarras acústicas de segunda mano y medio destrozadas y comenzamos a ir semanalmente a clases de guitarra. Mientras yo peleaba por afinar ese maldito cacharro y tocar los acordes de ‘Twist and Shout’, mi amigo ya había fascinado al profesor improvisando blues y jazz y podía sacarte los acordes de cualquier canción que le pidieras en segundos. Marcus Nand se mudó a Los Ángeles y ha pasado a ser un exitoso guitarrista de nivel mundial, tocando en bandas como Freak of Nature y Ziroq e interpretando de manera insuperable en una gama que abarca desde el rock duro hasta el flamenco.

Desanimado por mi torpeza comparativa, de una manera natural que nunca he entendido del todo, mis sueños de Fender Telecasters y patear amplificadores como Pete Townshend empezaron a dar paso a nuevos sueños de estudios tipo ‘loft’ con enormes lienzos en el suelo que mantendrían el mismo espíritu punk. Como yo lo veía, la pintura era algo que hacía y gustaba a la gente mayor, muy poco ‘cool’, pero yo haría que fuese mi misión traer el punk a la pintura.

Algunos años después, siendo ya estudiante de bellas artes, mientras ojeaba cierta revista de arte neoyorquina, me encontré con imágenes de pinturas del artista alemán Albert Oehlen. Y de pronto todos esos sueños volvieron. Ahí estaba. ¡punk sobre lienzo!

Yo estaba familiarizado con los neoexpresionistas alemanes como Baselitz y Penk, y con los ‘malos pintores’ americanos como David Salle y Julian Schnabel, pero este Albert Oehlen era de verdad otra cosa; no hay huella visible del expresionismo clásico, solo absoluta irreverencia y falta de respeto hacía todo aquello que ha significado la pintura. Las pinturas abstractas de Oehlen – su trabajo había sido más figurativo hasta finales de los ochenta – rezuman exactamente la misma esencia que la música de The Clash y The Sex Pistols, un logro que obtiene mediante el uso de todos, y quiero decir de TODOS a la vez y en el mismo trozo de lienzo, los componentes de la pintura – color, composición, profundidad… – sin importarle la manera en que hubieran sido usados con anterioridad, y transmitiendo un mensaje al espectador que viene a decir “cualquiera puede hacer esto pero sólo yo lo hago”.

Oehlen también produce unas extrañas imágenes generadas por ordenador, que curiosamente dan la sensación de ser las estructuras que subyacen en sus alocadas abstracciones pictóricas, sólo que las abstracciones dan la sensación de no tener estructura. El esqueleto de una criatura que carece de huesos.
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albert_oehlen_abstract_2Albert Oehlen, Abstract Painting. Image: www.maxhetzler.com