Jonathan Lasker, An Image of the Self, Image: www.latimesblogs.latimes.com

Jonathan Lasker, An Image of the Self, Image: www.latimes.com

 

 

There’s a strong and peculiar tasting food product in the UK called Marmite that uses the slogan “love it or hate it”. I guess the commercial logic behind admitting that some people are disgusted by the stuff you’re trying to push is that it will produce a reaction in those who love it. I’ve loved it since the first time I tasted it just as I’ve loved the paintings of Jonathan Lasker since my first sighting of one, and have strong feelings on both matters.

Before starting this blog I spent about a year and a half posting images of artworks on Facebook with no comment and then waiting for my friend’s views. The only artist that would actually get people arguing with no possibility of coming to a compromise was Jonathan Lasker. Like Marmite, people seem to love him or hate him, but why do Lasker’s paintings drive people crazy, be it with pleasure or irritation?

I can only give a one-sided view as I have to love the way he manages to create something beautiful and profound with the ingredients of a visual disaster, the way he walks the tightrope between the visually correct and ludicrously bad taste, the way he combines a graphic use of oil painting with impastos so thick and juicy that your first reaction is to laugh, the way pastel colours live side by side with florescent hues in a parallel and analytic world that is somehow simultaneously related to Abstract Expressionism and Pop Art… if only I could find the words!

 

 

 

Jonathan Lasker, The Plan for Morality,

Jonathan Lasker, The Plan for Morality. Image: www.latimes.com

 

 

Hay en el Reino Unido un producto alimenticio de fuerte y extraño sabor llamado Marmite que se anuncia con el eslogan “lo amas o lo odias” (“love it or hate it”). Supongo que la lógica comercial que hay detrás de reconocer que a algunas personas les repugna lo que les quieres vender está en conseguir una reacción en las personas que lo aman. Yo lo he amado desde la primera vez que lo probé al igual que he amado la pintura de Jonathan Lasker desde mi primer avistamiento de uno de sus cuadros, y tengo sentimientos muy fuertes en ambos asuntos.

Antes de poner a funcionar este blog estuve un año y medio subiendo imágenes de obras de arte en Facebook sin comentario alguno para luego observar los comentarios de mis amigos. El único artista que creaba auténticas discusiones sin posibilidad de reconciliación era Jonathan Lasker. Como ocurre con el Marmite, la gente tiende a amarle u odiarle, pero ¿por qué las pinturas de Lasker hacen enloquecer, ya sea de placer o irritación?

Yo solo puedo dar argumentos a favor de uno de los bandos, ya que no puedo mas que amar la manera en que logra crear algo bello con los ingredientes de un desastre visual, la manera en que recorre la cuerda floja entre lo visualmente correcto y el más irrisorio mal gusto, la manera en que combina un uso gráfico del óleo con unos empastes tan gruesos y jugosos que la primera reacción que producen es la de la risa, la manera en que colores apastelados conviven hombro con hombro con tonos fluorescentes en un mundo paralelo y analítico que de algún modo está relacionado simultáneamente con el expresionismo abstracto y con el arte pop… ¡si yo pudiera encontrar las palabras!