What can you tell us about your piece?

Nothing

What’s it about?

Nothing

Where did you get the inspiration or idea?

I don’t know… nowhere

Can you explain it to us?

There’s nothing to explain, you just look at it

 

This is an exchange I’ve been through a thousand times with students of mine at crits (group presentations where students have to show – and explain? – their new work) and I’m sure every other art teacher in the world has too. I’m always a little unnerved by this conversation though because it turns me into the guy who’s forcing somebody to who’s struggling to express him or herself visually to talk. I’m never a hundred percent sure if I’m doing the right thing. By forcing an artist to talk aren’t I admitting the failure of visual art as a means of communication? Is art communication in the sense that language is? Is language superior to our medium?…

So after a crit I often drag my feet home wondering wether we should have just looked at the work of the students who didn’t want it talked about. But then that would be a failure in terms of art education; art students learn primarily through practice, exchange of information with other students, and occasionally guidance from somebody more experienced.

So for many years now my stance on this issue has been the Let’s take a look under the hood one. I timidly try to convince my students that if we were studying to be car mechanics we wouldn’t learn by simply driving cars, we would need to know why a car works or fails to work the way it does, how it compares to other cars, how its performance could be improved… we would need to look under the hood (or bonnet) and see what’s going on there.

As a practising artist I feel I’m obliged to try to look deeper into a work of art in search of information regarding its way of functioning and internal mechanics, and this is something I want my students to do too. Looking at a work of art for pure enjoyment is a luxury beyond the reach of artists just as simply enjoying a drive is for a mechanic…

 

Stay tuned, I’ll be posting part 2 of Let’s Take a Look Under the Hood shortly (easiest way is to follow on Facebook or Twitter)

 

 

 

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An art school crit (they look the same all over the world) / Una presentación en una escuela de bellas artes (tienen la misma pinta en todas partes). Image: www.q-art.org.uk

 

 

 

¿Qué nos puedes contar de tu obra?

Nada

¿De qué trata?

De nada

¿De dónde sacaste la inspiración o la idea?

No sé… de ningún sitio

¿Nos la puedes explicar?

No hay nada que explicar, sólo se mira

 

Esta conversación la he tenido miles de veces con alguno de mis estudiantes en las presentaciones en grupo en las que tienen que mostrar – ¿y explicar? – sus nuevas obras, y estoy seguro de que todos los profesores de bellas artes del mundo la han tenido también. Pero es un intercambio que me pone un poco nervioso por que me convierte en el tío que obliga a hablar a una persona que lucha por expresarse visualmente. Nunca estoy seguro al cien por cien de si estoy haciendo lo correcto. Si fuerzo a hablar a un artista, ¿acaso no estoy asumiendo el fracaso de las artes visuales como medio de comunicación? ¿Es el arte comunicación en el sentido en que lo es el lenguaje? ¿Es el lenguaje un medio superior al nuestro?…

De modo que después de una presentación de trabajos de alumnos me voy para casa arrastrando los pies preguntándome si lo correcto habría sido solo mirar las obras de los alumnos que no querían que se hablase de ellas. Pero eso habría sido un fracaso en términos de pedagogía del arte; los estudiantes de arte aprenden principalmente mediante la práctica, el intercambio de información con otros estudiantes y, ocasionalmente, la orientación proporcionada por alguien más experimentado.

Así que durante muchos años ya mi postura en lo referente a este asunto ha sido el de Veamos que hay debajo de la capota. Tímidamente intento convencer a mis estudiantes de que si fuésemos estudiantes de mecánica de coches no aprenderíamos simplemente conduciendo coches, tendríamos que saber por qué el coche funciona o deja de funcionar en el modo en que lo hace, qué tal compara con otros coches, cómo podría mejorarse su rendimiento… tendríamos que mirar debajo de la capota a ver qué pasa ahí.

Como practicante del arte creo que estoy obligado a mirar las obras de arte en mayor profundidad en busca de información referente a su modo de funcionar y su mecánica interna, y estos es algo que quiero que hagan mis alumnos también. Mirar una obra de arte por puro placer es un lujo que no está al alcance de los artistas del mismo modo de que conducir solo por placer no lo está de los mecánicos.

 

Permanezcan sintonizados, publicaré la segunda parte de este post en breve (puedes seguirme en Facebook o Twitter)

 

 

 

 

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Image: www.q-art.org.uk