My daughter must have been five or six, we were looking at an old torn up Winnie the Pooh book she had inherited from one of her cousins and had reached a part about opposites. You read a word, open the flap next to it and read its opposite:

 

“The opposite of wet is… dry!”

“The opposite of happy… sad!”

“Up…. down…”

Then my daughter started to get adventurous:

“What’s the opposite of dog?”

I attempted an answer… “Well, dogs don’t really… “

She quickly interrupted, “I know! It’s cat!”

I couldn’t argue against that and didn’t have time anyway, she was already pushing it further:

“What’s the opposite of Michael Jackson?” (both my children freak out at anything related to Michael Jackson, don’t ask me…)

“A person doesn’t have an opposite!”

“Is it Justin Bieber?”

I thought it couldn’t possibly get any better when:

“What’s the opposite of art?”

I was stunned by the question but my answer came straight out of the subconscious, “bureaucracy“

“What’s that?”
“There are terrible things in this world it’s best not to know about my child. Good night”.

 

This is something I think about every time I have to attend the ever-growing bureaucratic obligations that go with my art school teaching job. Bureaucracy is the opposite of – and is incompatible with – any true form of artistic creation. The real reason behind Europe’s cultural decline is the bureaucratic loop the European Union has adopted as its Esperanto; every inch won by pointless norms, forms and regulations in Europe’s art schools and institutions is an inch lost for art. A battle worth fighting.

 

 

 

winnie_the_pooh_book

 The Winnie the Pooh book that started it all. Image: www.goodreads.com

 

 

 

Mi hija tendría entonces cinco o seis años, estábamos mirando un viejo libro de Winnie the Pooh que había heredado de alguno de sus primos y habíamos llegado a una parte que trataba de los contrarios. Lees una palabra, abres una ventanita que tiene al lado y lees su contrario.

“Lo contrario de mojado es… seco!”

“Lo contrario de contento… triste!”

“Arriba… abajo… “

Entonces mi hija empezó a aventurarse:

¿Qué es lo contrario de perro?”

Intenté una respuesta… “Bueno en realidad los perros no…”

Me interrumpió rápidamente, “¡Ya lo sé! ¡Es gato!”

Contra eso difícilmente podía discutir y de todas formas no tuve ocasión, seguía avanzando:

“¿Qué es lo contrario de Michael Jackson?” (Mis dos hijos se vuelven locos con cualquier cosa que tenga que ver con Michael Jackson, a mi no me pregunten… )

“¡Las personas no tienen contrario!”

“¿Es Justin Bieber?”

Yo empezaba a pensar que el asunto ya no podía ir a más cuando:

“¿Qué es lo contrario de arte?”

Quedé pasmado por la pregunta pero mi respuesta salió directamente del subconsciente, “la burocracia”

“¿Eso qué es?”

“En este mundo hay cosas terribles que es mejor no conocer hija mía. Buenas noches”

 

Esto es algo en lo que pienso cada vez que tengo que atender las crecientes obligaciones burocráticas que acompañan mi trabajo en la Facultad de Bellas Artes. La burocracia es lo opuesto a – y es incompatible con – cualquier forma sincera de expresión artística. El verdadero motivo de la decadencia cultural de Europa es el bucle burocrático que la Unión Europea ha adoptado como su Esperanto; cada milímetro ganado por el sinsentido de normas, formularios y directrices es un milímetro perdido para el arte. Una batalla en la que merecería la pena luchar.