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Wolfgang Laib creating one of his “Milkstone” sculptures
Image: www.blog.platform-mag.com

 

Wolfgang Laib’s “Milkstone” sculptures are some of those creations that truly reaffirm one’s faith in the unique power of contemporary art for connecting our world, and visual languages, with the artistic, cultural and spiritual preoccupations of the past. Laib is one of those few artists whose work is at once contemporary and timeless.

The “Milkstones”, that were first created in 1975, are made up of a square or rectangular slab of pure white Carrara marble that has been sightly sanded on its upper surface, as to convert it into a very shallow basin that is to be filled up to the brim with milk, supposedly creating the effect of a single solid block despite being made up of stone and milk. But when you come across one of these sculptures for the first time, you experience that unique feeling that very few artworks can produce: the intuition that your intelligence isn’t quite making sense of the information your sight is delivering. (There is something not quite ‘right’ in that slab of stone!… or in the way I’m perceiving it). This sensation, of course, is the result of the liquid ‘behaving’ in a manner that is almost imperceptibly different from what is to be expected from stone.

Once you have examined the piece, seen its title, and come to terms with it, its cultural references gradually break in: its evocation of basins in mosques and libations performed with milk in Hindu rituals… Laib trained as a medical doctor and later turned to art because “it offered a more effective path towards achieving an integral approach to the world and life”.

 

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Wolfgang Laib, “Milkstone”
Image: www.moma.org

 

Las esculturas de Wolfgang Laib tituladas “Milkstone” (piedra de leche) son algunas de esas creaciones que realmente hacen que uno reafirme su fe en el poder único que tiene el arte contemporáneo para conectar nuestro mundo, y sus lenguajes visuales, con las preocupaciones artísticas, culturales y espirituales del pasado. Laib es uno de esos pocos artistas cuya obra es a la vez contemporáneo y atemporal.

Las “Piedras de leche”, que fueron creadas inicialmente en 1975, consisten en una losa cuadrada o rectangular de mármol de Carrara de un blanco puro, que ha sido rebajado levemente en su superficie superior para convertirlo en un cuenco poco profundo que se ha de llenar de leche hasta el borde, supuestamente creando el efecto de un único bloque sólido a pesar de estar formado por piedra y leche. Pero cuando te encuentras una de estas esculturas por primera vez experimentas esa sensación única que muy pocas obras de arte pueden lograr: la intuición de que tu inteligencia no consigue del todo dar sentido a la información que la vista le está enviando. (¡Hay algo que ‘no va bien’ en esa losa de piedra!… o en la manera en que lo percibo). Esta sensación, por supuesto, es el resultado de que el líquido se ‘comporta’ de un modo que es casi imperceptiblemente diferente de lo que se espera de una piedra.

Una vez que has examinado la pieza, leído su título, y llegado a un acuerdo con él, gradualmente empiezan a tener efecto sus referencias culturales: su evocación de los cuencos de las mezquitas y las libaciones llevadas a cabo con leche en los rituales hinduistas… Laib se formó como médico para luego decidirse por el arte debido a que “ofrecía un camino más efectivo hacía la consecución de un acercamiento integral al mundo y la vida”.